A los Reverendísimos Padres Abades IV

CUARTA PARTE DE REFLEXIONES PARA ABADES, SUPERIORES DE CONVENTOS Y CASAS RELIGIOSAS CONTEMPLATIVAS

Hasta ahora hemos contemplado, amadísimos y reverendísimos Abades y Superiores de la Vida Religiosa Contemplativa, la necesidad, para nuestra vida espiritual, de esa COMUNICACIÓN, en CRISTO JESÚS, CABEZA de los seres humanos y de los Ángeles, con los mismos Ángeles todos que nunca pecaron, y permanecen con Cristo eternamente en el Cielo.

Mas, ahora, vamos a ir reflexionando sobre la relación que los ángeles perciben de nosotros Sacerdotes, Ministros de NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, en beneficio de ellos mismos.

Así como la Santa Misa, SACRIFICIO de NUESTRO SEÑOR, de infinito valor, beneficia a todos los que creen en Cristo y se unen a Él Mismo, por medio del bautismo, y beneficia a toda la humanidad que esté abierta Cristo, o sea, que tenga buena voluntad; también, gracias al SACRIFICIO de NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, los Ángeles tuvieron la fuerza necesaria para decir que SÍ a CRISTO en el momento de la prueba, en el EVO ANGÉLICO.

Así, no hay una desconexión de los ángeles santos con respecto al Sacrificio Salvador, con respecto al Sacramento Salvador, sino que, aunque para ellos no fue el Santísimo Sacramento y Sacrificio Salvador Sacrificio Redentor, pues no tuvieron necesidad de ser redimidos o sacados de ninguna culpa, sin embargo, no pudieron decir y hacer nada agradable a Dios, a no ser, subiendo y bajando por el Hijo del Hombre, que es «el Mismo ayer hoy y por los siglos»; de manera que todas las gracias y todo beneficio ellos lo reciben por Cristo, de Cristo, y sin ÉL no hay creación de ángeles ni de nada, pues sin ÉL no hay ÉLEVACIÓN de los ángeles ni de los hombres al ORDEN SOBRENATURAL.

Por eso, los santos ángeles dependen de toda la ACCIÓN SACRIFICIAL de JESUCRISTO, SUMO y ETERNO SACERDOTE, SUMA y ETERNA VÍCTIMA, SUMO y ETERNO ALTAR, que, para con los ángeles que le fueron fieles, no es sacrificio Redentor sino únicamente SACRIFICIO y SACRAMENTO SALVADOR.

Por encima de todos ellos y de toda la creación, la Virgen Santísima, Madre de Dios, fue creada antes de todos los siglos. Así ELLA MISMA lo afirma en el sagrado libro de los Proverbios, capítulo 8, versículo 22, diciendo: «Antes de todos los siglos, yo fui creada».

Todo se debe a Cristo. POR ÉL, GRACIAS A ÉL. Mas NUESTRO SEÑOR quiso conceder a SU SANTÍSIMA MADRE todas las gracias infinitas de SU SACRATÍSIMA HUMANIDAD; y, de este modo, todas las gracias, menos el que ELLA MISMA fuese DIOS por SÍ MISMA.

Pero TODO lo que DIOS ES por SÍ MISMO, se lo ha concedido a MARÍA, POR GRACIA.

Los santos ángeles recibieron, a través de SU SANTÍSIMA MADRE, MADRE de DIOS, todos los dones de CRISTO, la COMUNIÓN con CRISTO; así pues, la ELEVACIÓN de ellos al ORDEN SOBRENATURAL, que jamás perdieron, pues nunca pecaron, se la deben a la MEDIANERA entre CRISTO y todo el universo, y, por lo tanto, a CRISTO MISMO, que es el INFINITO y ETERNO MEDIADOR entre el PADRE y el universo entero en el ESPÍRITU SANTO.

De esta manera, los Santos Ángeles deben todo lo que son y todas las gracias sobrenaturales a la Madre de Dios.

Es por ello que MARÍA SANTÍSIMA es REINA de los Ángeles y MADRE de los Ángeles, y es a través de ELLA como acceden a CRISTO, y, por medio de CRISTO, el INFINITO y ETERNO MEDIADOR, como se unen al PADRE y al ESPÍRITU SANTO.

Todo es en la INMERSIÓN, en el SUMERGIMIENTO en el NOMBRE del PADRE y del HIJO y del ESPÍRITU SANTO, es decir, al BAUTISMO, sin el cual, sin ese NACIMIENTO de lo ALTO, no pudieron los santos ángeles tampoco acceder a la DIVINA TRINIDAD.

Nuestros primeros padres, Adán y Eva, vivían ese sumergimiento en la DIVINA TRINIDAD, esa inmersión en el ÚNICO NOMBRE SUBLIME, ese bautismo en el PADRE y en el HIJO y en el ESPÍRITU SANTO, en el ÚNICO NOMBRE de los TRES, en la ÚNICA DIVINIDAD VIVA y VERDADERA, desde el primer momento de su propia creación, lo mismo que los Ángeles.

Pero, perdida esta ELEVACIÓN por el pecado original, el GERMEN de YAHVÉ, que estaba ínsito, dentro del ser y de las propias personas de Adán y Eva, COMENZÓ a PADECER la PASIÓN; pues este GERMEN DE YAHVÉ, que es el CUERPO de CRISTO en SEMILLA, el CUERPO de MARÍA EN SEMILLA, queda en Semilla en Adán y Eva, hasta el momento de SU FLORECIMIENTO querido por Dios a través de Joaquín y Ana.

El CUERPO de MARÍA es el CUERPO de CRISTO; la CARNE de MARÍA es la CARNE de CRISTO. Y, aunque Adán y Eva y los Ángeles anteriores a ellos, contemplaron a Cristo y a María –pues ya desde toda la eternidad CRISTO se veía a SÍ MISMO ENCARNADO en MARÍA por obra y gracia del MUTUO AMOR de CRISTO y del PADRE, por obra, pues, de toda la TRINIDAD, por OBRA y GRACIA del ESPÍRITU SANTO, el INFINITO y ETERNO AMOR con que el PADRE y el HIJO SE AMAN– aún no había llegado la hora de SU FLORECIMIENTO a partir del Ser MARÍA ENVIADA a Joaquín y Ana, a través de las generaciones escogidas por Dios, por medio de las cuales el mismo GERMEN de YAHVÉ, por su PROPIA DIVINA e INFINITA VIRTUD, ÍBASE A SÍ MISMO transmitiendo, y santificando aquellos cuerpos y almas por donde quiso ir pasando.

Así pues, los santos ángeles todo se lo deben al GERMEN de YAHVÉ, a la CARNE PURÍSIMA, jamás contaminada, de MARÍA y JESÚS; y este GERMEN de YAHVÉ, este CUERPO de MARÍA, MARÍA MISMA, con SU DIVINO FRUTO, rodea al VARÓN JUSTO JOSÉ, desde el primer momento, para que fuese DIGNO CUSTODIO, DIGNO ABRAZO del PADRE a SUS DIVINAS PRENDAS, JESÚS y MARÍA.

Nosotros, como Ministros de Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote, hacemos presente, gracias al ORDEN SACERDOTAL, toda la ACCIÓN de CRISTO, SUMO y ETERNO SACERDOTE, en favor de los ángeles que fueron fieles y de los seres humanos; pero también los ángeles que no fueron fieles y que se condenaron podían haber recibido, de la ACCIÓN SACERDOTAL de CRISTO, que siempre nos tuvo presentes a nosotros como Ministros de su PROPIA ACCIÓN SACERDOTAL, la GRACIA y la MISERICORDIA para nunca haber podido pecar.

Sin embargo, los ángeles que se rebelaron contra el PLAN DIVINO, no aceptando la ACCIÓN SACERDOTAL del ÚNICO INFINITO y ETERNO MEDIADOR y de SU SANTÍSIMA MADRE, entre el PADRE y el UNIVERSO ENTERO, precisamente no pudieron comulgar, no pudieron recibir a CRISTO NUESTRO SEÑOR, no pudieron tener COMUNIÓN con ÉL, y son también ahora y para siempre, los enemigos de la SANTA MISA, los que quieren continuamente trastocarLa, los que quisieran hacerLa desaparecer, aunque no lo podrán conseguir, porque CRISTO VENCE, CRISTO REINA, CRISTO IMPERA, y Dios no es vencido por sus enemigos.

De este modo, pues, nosotros, los Ministros de Cristo, hemos de tener la vivencia continua de nuestro ORDEN SACERDOTAL, sabiendo que este ORDEN SACERDOTAL es la FUENTE que Dios en este mundo ha puesto para hacer presente SU PROPIA ACCIÓN SACERDOTAL.

Ha querido prolongar, a través de nosotros, SU PROPIA INMOLACIÓN SACRIFICIAL ETERNA, ÚNICA, INVENCIBLE; SU PROPIA OFRENDA PURA, SANTA, INMACULADA, que el PADRE y el ESPÍRITU SANTO, a través de nuestro MINISTERIO SACERDOTAL, envía a nuestras propias manos, que dejaron de ser manos para nosotros o de nosotros, a fin de que fueran manos para Jesús y manos de Jesús Sumo y Eterno Sacerdote.