A Mis Obispos

Hijos Míos, Obispos, Sucesores de Mis Apóstoles:

Levantad Vuestra Voz Episcopal contra las falsas leyes.

No os calléis.

Defended a Mis Ovejas.

Enorme es Vuestra Responsabilidad.

No queráis quedar bien ante Mis enemigos.

Si pactáis con ellos, Me ofendéis y apartáis a muchas almas de Mí.

¿No os da pena ver cómo Me ofenden esas falsas leyes y cuánto mal hacen ellas a Mis almas?

Si no levantáis Vuestras Voces de Enviados Míos, junto con Vuestros Sacerdotes, Diáconos y Almas fieles, sois reos de múltiples pecados y corréis peligro de Eterna Condenación.

EscuchadMe a Mí, no queráis escuchar al mundo, al demonio, a la carne.

SedMe fieles hasta el fin y os salvaréis llevándoMe multitudes de almas.

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