Bendiciones II

HORA SANTA

Bendición de Nuestro Señor Jesucristo

«Mis almas: A través de mi Santísima Madre, lo hemos querido hacer todo mi Padre, y Yo y nuestro Espíritu Santo; Nuestra propia y eterna y Divina Voluntad así lo ha determinado desde toda Nuestra eternidad.

Mi Voluntad Divina, Mi Querer Divino, quiere lo mismo que Quiere mi Padre.

La Divina Voluntad de Mi Padre, Su Querer Divino, Quiere lo mismo que Yo Quiero.

El Querer de Mi Padre y el Querer Mío, quieren lo mismo que quiere Nuestro Mutuo y Eterno Amor que es El Espíritu Santo.

El Querer de Nuestro Espíritu Santo, la Divina Voluntad de Nuestro Espíritu Santo es la misma Divina Voluntad de Mi Padre y Mía.

Mis almas,Yo os Bendigo con la Divina Voluntad de mi Padre, y Mía, y de Nuestro Espíritu Santo, con Nuestro Divino y Eterno Querer a través siempre de Nuestro Divino Paraíso que es Nuestra Santísima María, Madre Amantísima Mía, Hija Predilecta de mi Padre y Esposa Fidelísima de Nuestro Espíritu Santo con toda Mi propia y Sacratísima y Adorabilísima Humanidad»Amén.

BENDICIONES

Cada Ángel fiel a Dios, cada ser humano unido a Cristo, -Que Es Cabeza de los ángeles y de los hombres-, recibe de Cristo y del Padre y del Espíritu Santo, unas determinadas gracias, con las cuales cada Ángel y ser humano, como miembros del Cuerpo Místico de Cristo, puede bendecir a los otros seres humanos y a los otros seres creados, menos a los seres humanos y ángeles condenados en el infierno.

Pero, además, cuando bendice un Ministro Ordenado por el Sacramento del Orden Sacerdotal, ES CRISTO MISMO, PERSONA ÚNICAMENTE DIVINA, QUIEN BENDICE, aunque quiera Nuestro Señor añadir, en esa Su Propia y Divina Bendición, ciertas gracias particulares concedidas a ese determinado Ministro Suyo, como miembro además de Su Cuerpo Místico.

Por tanto, ahora, como Ministro Ordenado de Cristo Nuestro Señor, os voy a bendecir a todos y voy a bendecir todo lo que pueda ser bendito, según la Divina Voluntad. Y voy a bendecir con la Bendición Litúrgica, en latín:

BENEDICTIO DEI OMNIPOTENTIS, PATRIS ET FILII ET SPÍRITUS SANCTI, DESCENDAT SUPER VOS ET MANEAT SEMPER.

La Bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros y permanezca para siempre.