Confidencia de Jesús a un sacerdote II

Hijo mío:

Mi Iglesia Santa y Católica es Mi Esposa. Ella, sin Mí, nada es y nada puede.

Mis enemigos tratan de apartarla de Mí, pero no saben a Quien se enfrentan.

Yo Soy El Vencedor Invencible, el Hijo Eterno del Padre, Igual al Padre y a Nuestro Espíritu Santo: Yo Soy El Que Soy con Mi Padre y Nuestro Espíritu Santo, el Único Dios Vivo y Verdadero.

Yo no abandono a Mi Iglesia. No Me la pueden destruir, no Me la pueden cambiar. Ella no dice lo que ellos dicen, sino lo que Yo digo.

Ella no hace lo que ellos hacen, sino lo que Yo hago. Ella, Mi Iglesia, no piensa lo que ellos piensan, sino lo que Yo pienso.

Mis enemigos tratan de no hablar de Mí, sino de Mi Iglesia. Ellos tratan de adueñarse de Ella. Pero Mi Iglesia es Fiel a Mí y no manda lo que Mis enemigos mandan.

Ellos, Mis enemigos, disfrazados de corderos, atribuyen a Mi Iglesia lo que Mi Iglesia no quiere, y tratan de engañar a los incautos haciéndoles creer que lo que ellos dicen, lo dice Mi Iglesia; y que lo que ellos hacen, lo hace Mi Iglesia;

pero están equivocados y no podéis seguirlos, pues no hablan de parte de Mi Iglesia y Me degüellan a Mí, que Soy el Cordero Degollado por Mis enemigos, al querer arrancar de Mí a Mi Iglesia, pues Yo Soy la Verdadera Cabeza de Mi Única Iglesia, la cual es Mi Verdadero Cuerpo Místico, Que jamás puede apartarse de Mí.

Cuando oigáis decir: «La Iglesia piensa, la Iglesia quiere, la Iglesia ordena, la Iglesia manda», tened cuidado, pues no están hablando con precisión, pues Yo Soy la Cabeza de Mi Iglesia;

y si no hablan de Mí, sino que hablan de Mi Iglesia como si ellos fueran sus dueños y señores, como si Mi Iglesia no me tuviera por Cabeza a Mí, Que Soy El Que Soy,

Persona Única y exclusivamente Divina, la Segunda de la Santísima Trinidad, entonces vais viendo que no Soy Yo Quien hablo por medio de ellos, sino Mi adversario, el mentiroso desde el principio, Satanás.

¿Quién ha dicho que Mis Sacerdotes se quiten Mi Sagrado Hábito? Yo no lo he dicho.

¿Quién ha dicho que Mis hijas se quiten sus piadosos velos? Yo no lo he dicho.

¿Quién ha dicho que Mis Altares se separen de Mis Sagrarios y retablos? Yo no lo he dicho.

¿Quién ha dicho que Mis Santas Misas sean de cara al pueblo? Yo no lo he dicho.

¿Quién ha dicho que hay que dialogar con Mi enemigo, el mundo? Yo no lo he dicho.

¿Quién ha dicho que no hay que convertir a todos en discípulos Míos? Yo no lo he dicho.

¿Quién os dice que Mi Iglesia manda comulgar en la mano? Yo no os lo digo.

¿Quiénes dicen que debéis obedecer a los que os mandan como Mi Iglesia no manda? Yo no os lo digo.

Mi Iglesia Me obedece a Mí, no a ellos.

Si hablan de una Iglesia que manda lo que Yo no mando, esa Iglesia no es la Mía, sino la de Mi enemigo.

Vosotros obedecedMe a Mí, sólo así seréis verdaderos hijos Míos y de Mi Madre y de Mi Iglesia, y os podréis salvar.