Confidencia de Jesús a un sacerdote I

«Cuando un alma desea recibirMe como a Mí Me agrada, Yo cuido de su salud de alma y cuerpo muy especialmente. A Mí no Me agrada que Me tomen en las manos, sino en la boca, pues vengo a darMe Yo Mismo a vosotros en vuestras bocas como Alimento Infinitamente Santo. Debéis adorarMe al recibirMe. Debéis tener los sentimientos de Mi Madre Santísima participados en vosotros. Yo no quiero que Me toméis en vuestras manos. Vuestras manos no están preparadas por Mí para ello. Quien se atreve a hacerlo comete sacrilegio, así como quien lo permite y no lo prohíbe. Yo no Soy de este modo, Yo no Soy de este mundo.

Yo no Soy Alimento perecedero o corruptible. Yo Soy la Infinita Inmortalidad, la Infinita Salud. Quien se enmascara ante Mí, Me ofende, pues no cree verdaderamente en Mí. Conmigo no debéis estar enmascarados, sino dejándoos hacer por Mí.

Yo no enmascaro Mi Divino Rostro. No pueden enmascarar Mis Sagradas Imágenes. Yo no contagio de ninguna enfermedad, sino que os las curo todas. Os falta Fe. Acudís a Mi Comunión sin daros cuenta de Quién Soy Yo.

Me profanáis constantemente. Me tratáis mal. ¿Así pensáis que os vais a ver libres de enfermedades? TratándoMe indebidamente acumuláis contra vosotros virus y más virus, miserias y más miserias. No seáis incrédulos sino creyentes en Mí.

Mis Sacerdotes deben vivirMe. Si Me viven por el Sacramento del Orden, se darán cuenta de que Soy Yo en ellos Quien celebro Mi Santa Misa, Mis Sacramentos y Yo Mismo Soy Quien doy Mi Sagrado Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad en Comunión. ¿Qué tienen que alegar?, ¿que Yo contagio?, ¿que Yo no curo?, ¿que Yo no Soy Dios? Es un antisigno lo que estáis haciendo Conmigo.

¿Tú crees, Diácono o Sacerdote Mío, que tus comulgantes en la boca te van a contagiar a ti o a otros? ¿No Soy Yo Quien doy la Sagrada Comunión y libro a Mis comulgantes de contagiarse por la recepción debidamente realizada de Mi Propia Divinidad y de mi Propia y Adorabilísima Humanidad y de Mi Propia Persona Que es única y exclusivamente Divina?

El orgullo, la soberbia, la superficialidad son los que os llevan a comulgar en la mano. Preferís seguir vuestro consejo y no el Mío. Preferís no reflexionar sobre Mi Infinita Dignidad. Porque si amáis Mi Pensar, Mi Vida y Mis Caminos, comulgaréis llenos de humildad, de modestia, de profunda adoración inmediatamente, sin entreteneros ni entretenerMe con vuestras manos, y Yo haré que no os contagiéis.

Cada vez que comulgáis en la mano, le dais poder a vuestro enemigo para que os atente, os veje y os posea; pero así no Me permitís ni queréis que Sea Yo Quien rija vuestras vidas.

Si vivís en profunda unión Conmigo, no os contagiaréis. Y si Yo permito algún contagio, y si alguien muriere, será para la Mayor Honra y Gloria de Mi Padre y Mía y de Nuestro Mutuo, Infinito y Eterno Amor de Mi Padre y Mío, Que Es Nuestro Espíritu Santo: Somos las Tres Divinas Personas Una Sola, Única y Eterna Divinidad, Trinidad Santísima, Único Dios Vivo y Verdadero, Un Solo Dios, sin principio ni fin, Eterno Presente, por todos los siglos de los siglos».

Amén.