Consejos IV

Cuando una persona recibiese supuestos Mensajes del Eterno Padre o de Su Hijo Único Jesucristo o del Espíritu Santo, acusando a un alma de graves delitos y corrigiéndole con Fuerza de AMOR y con un AMOR muy fuerte y Santa y Amorosa Ira, piense el alma que el Mismo Dios quiso asumir los castigos merecidos por los pecados de la humanidad.

El Padre Eterno siente un Dolor INFINITO en el Cuerpo y en el Alma de su Hijo Único Jesucristo: el castigo de dimensiones eternas que Su Propio Hijo recibe para reparar los pecados del mundo y para evitarles a las almas- si ellas quieren aceptar la Redención-, la eterna condena.

Toda la Divina TRINIDAD echa sobre SÍ, para mostrarnos SU INFINITO AMOR, en el CUERPO y en el ALMA del HIJO ÚNICO JESUCRISTO -SEGUNDA DIVINA PERSONA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD-, el DOLOR INFINITO que Le causa a DIOS nuestra condenación eterna; y para que no nos condenemos, no Le importa a Nuestro Señor seguir sufriendo constantes asperezas, como si fuera el culpable de los pecados de la humanidad.

Así, un alma víctima con Cristo, aplique a su alma y a su condición de víctima ese Mensaje que le entrega el Padre junto con el Eterno Hijo y el Espíritu Santo de que tuviese a bien darle el castigo saludable de una corrección fuerte, como si esa alma fuera responsable de todos los pecados del mundo.

Cristo no necesita castigo ni corrección, pero cargando con todos los pecados del mundo, sin embargo, recibe la condena para evitarnos a nosotros la condenación.

Siempre podemos sacar provecho, aunque veamos que, personalmente hablando, ciertos mensajes no se adecuaran total y correctamente a nuestra propia situación personal. Así nos asemejamos más a Nuestro Señor.