Décimos séptimos Diálogos de Jesús con San Pedro Apóstol, Padre de los Apóstoles

Mi Amado Pedro Apóstol, Padre de los Apóstoles:

Tú, para Mí, estás muy especialmente Vivo y Operante, como Piedra Mía y de Mi Padre y de Nuestro Espíritu Santo, sobre la Cual edificamos Nuestra Única y Católica Iglesia.

Todos Nuestros Apóstoles, Nuestros Obispos, deben, con mayor razón que los demás, consultarlo todo Contigo, incluidos Tus Sucesores.

De lo contrario, vienen toda clase de desórdenes.

Tal y como Yo Me doy a Mí Mismo, con Mi Propia Mano, así Me doy a Mi Cuerpo Místico, a Mis almas. No de otra manera; y Vuestras Manos Sacerdotales están para darMe Yo en Comunión Eucarística, tal y como Yo Me doy a Mí Mismo.

Por lo tanto apresuraos a vivir siempre el Misterio de Vuestras Manos, Que están dedicadas y consagradas a Mí y por Mí Mismo y por Mi Padre y por Nuestro Espíritu Santo.

Dad honor a Mis Manos en las Vuestras, permitiéndoMe que Yo Las use como Propias Mías para todas Mis Funciones Sacerdotales.