Dios Padre nos habla a cada alma

«Alma Mía, alma Nuestra:

Yo Me doy a ti para que conozcas Mi Nombre.

Yo Me Conozco a Mí Mismo sin principio ni fin.

El Conocimiento Que Yo tengo de Mí Mismo Es Igual a Mí Mismo, pues Me Conozco Tal Cual Soy.

Mi Conocimiento de Mí Mismo está en Mí Mismo y Es Mi Único y Absoluto y Total Conocimiento de Mí Mismo Que Es Mi Hijo Único, Jesucristo Nazareno, Rey de los judíos y de todo el Universo.

Mi Mismo y Único Hijo Jesucristo Es El Único Concepto Que Yo Tengo de Mí Mismo sin principio ni fin, exactamente Igual a Mí Mismo, Consciente de Sí Mismo como Yo, Persona Únicamente Divina.

Y El Amor Que Nos Tenemos, sin principio ni fin, Mi Mismo y Único Hijo Jesucristo y Yo, Es Nuestro Espíritu Santo, Consciente de Sí Mismo como Mi Hijo y Yo, Persona Únicamente Divina, Un Solo Y Único Dios Vivo y Verdadero Con Mi Mismo y Único Hijo Jesucristo y Conmigo».

DIOS PADRE, A SUS FIELES

«Olvídate por un momento de tu pensamiento.

MíraMe. Soy Tu Padre Celestial.

Quiero consolarte.

Te he dado Todo Mi Pensamiento, Que Es Mi Hijo.

Te hemos hecho Miembro Místico de Su Cuerpo, por la Verdadera Fe Divina y Católica y por el Bautismo.

Mira qué gran Dignidad.

Piensa en esto. Es una Dignidad que nunca se acaba. Es para vivirLa. No tardes: VíveLa ahora y siempre.

Al pensar Tú en Mi Hijo Único, piensa que Tú Eres Miembro Místico Suyo. Al pensar Tú en Ti mismo o en Ti misma, piensa que Jesucristo Es Tu Verdadera Cabeza.

Los Dos Os amáis. Los Dos Os consoláis.

Los Dos sufrís porque no Os abren las puertas, yendo como vais a anunciar Nuestro Divino Nombre, Que Es El Único Nombre Sublime, el Único Dios Vivo, Verdadero, Redentor y Salvador.

Todo es Vuestro, en cuanto Familia Nuestra.

Vosotros Os sentís Rechazados.

Los Dos vais llamando a las puertas de los corazones.  Los Dos, Unidos en esta tarea.

Mi Hijo lo sufre todo.

Mi Hijo y Yo y Nuestro Espíritu Santo vamos contigo.

Tú vienes con Nosotros, Que Somos Uno.

Es una tarea sagrada la de llamar a las puertas de cada corazón.

Nuestra Pena Es que no abran.

Tú y Nosotros, Que Somos Uno, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Nos apenamos porque hay almas que no Nos abren.

No Nos ven. No Nos oyen. No Nos obedecen.

Para que Nos abran hace falta que Nos descubran.

Nuestra Misión Es darles a conocer Nuestro Nombre y que Somos Nosotros Los Que Llamamos a la Puerta de sus corazones.

Tú Nos ayudas practicando la Virtud, para que Ellas Nos descubran llamando a sus puertas.

La Virtud Es La Unión con Nosotros, Que Somos Uno.

Las almas no pueden abrirNos, si no desean conocerNos.

Si no desean conocerNos, no podrán estar y permanecer unidas a Nuestras Tres Divinas Personas, Que Somos El Único Dios.

Si las almas desean estar cada vez más unidas a Mí y a Mi Hijo Único Jesucristo y a Nuestro Espíritu Santo, ellas podrán abrirNos las puertas de su corazón más y más, deseando escuchar Nuestras Divinas Palabras, pues «no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la Boca de Dios» (Mateo 4, 4).

Tú, compadécete de las almas y pídeNos por ellas, y que tu conversación sea darNos a conocer.

Te amamos, Padre Amorosísimo Celestial y Eterno, Con Tu Único Hijo, Pacífico, Amantísimo Cristo Eucaristía, Y Con Vuestro Mutuo y Eterno Amor, Paráclito Amor, Consolador Eterno.» AMÉN.

«¡PERSEVERA EN LA UNIÓN CON NOS!»