La Naturaleza Humana de Cristo

1. La Naturaleza Humana de Nuestro Señor Jesucristo, desde el Primer Instante de Su Propia Encarnación, Es Infinitamente Transcendente.

2. La Transcendencia de Su Cuerpo y de Su Alma no tiene límites, pues la Persona Única de esta Naturaleza Humana Es Infinita.

3. Transcendencia Infinita significa que tiene todas las Prerrogativas o Atributos o Cualidades Infinitas de Su Propia Persona Única, Que Es El Unigénito del Padre, Igual al Padre y al Espíritu Santo.

4. Las consecuencias de Su Infinita Transcendencia son innumerables, son también Infinitas, aunque hizo el Milagro continuo en la Tierra de no mostrarLas apenas, ni valerse apenas de Ellas.

5. Una consecuencia de la Infinita Transcendencia de Su Propia Naturaleza Humana es que no depende ni del espacio ni del tiempo ni de criatura alguna.

6. Otra consecuencia de la Transcendencia Propia de Su Propio Cuerpo y de Su Propia Alma es que no están sujetos a ninguna ley natural de la creación, aunque quiso someterse a esas leyes creadas por Él Mismo y por Su Padre y por el Espíritu Santo, durante Su Vivir en la Tierra.

7. El Cuerpo y el Alma de Dios Hijo tiene Todo Poder, Infinito Poder, Infinitos Poderes, Todo el Infinito y Eterno Poder Inagotable de Su Propio «YO», QUE ES EL QUE ES EL ETERNO Y ÚNICO HIJO DEL PADRE, El Mismo Poder Infinito y Eterno del Padre y del Espíritu Santo.

8. Es la PERSONA, el «yo» de cada persona humana quien siente su propio cuerpo humano y su propia alma humana, según los propios límites de la propia criatura, de la propia persona humana.

9. Pero la Persona o el «YO ÚNICO» del Cuerpo y del Alma de Cristo Es Cristo Mismo, Que Es PERSONA ÚNICAMENTE y EXCLUSIVAMENTE DIVINA, INFINITA y ETERNA, la SEGUNDA DIVINA PERSONA de la SANTÍSIMA TRINIDAD.

Luego todo lo que Él Mismo Se Siente y Siente Como Dios, así mismo lo Sienten y Se Sienten Su Propio Cuerpo y Su Propia Alma, es decir, Su Propia Naturaleza Humana.

10. El Sentir de Cristo Es El Sentir Mismo de Dios, pues Él Mismo Es Dios Hijo Igual al Padre y al Espíritu Santo, Sintiendo Todo lo que Siente Como Dios, en Su Propia Carne.

11. De ahí la Infinita Grandeza de la Carne y Sangre de Cristo; la Infinita Majestad, Gloria y Poder de Su Propio Cuerpo y de Su Propia Alma; la Infinita Perfección y la Infinita Santidad de Su Propio Cuerpo, de Su Propia Sangre y Agua, de Su Propia Alma y de Sus Propios y Humanos Sentidos y Potencias de Su Propio y Mismo Cuerpo y de Su Propia y Misma Alma.

12. Él Mismo concede a Su Propio Mismo Ser Humano o Naturaleza Humana Propia el Poder Sufrir infinita y eternamente, y el Poder padecer verdadera HAMBRE y SED, verdadera necesidad de reparar Sus Fuerzas agotadas por el cansancio, y teniendo así todas Sus Santas Necesidades Humanas Valor Infinito, Santidad Infinita, Poder Infinito, Sabiduría Infinita, Pureza Infinita, Infinitos Méritos, Infinitos Atributos o Cualidades Infinitas y Poderes Infinitamente Santos, Redentores, Salvadores, Reparadores, Sanadores Santificadores, Retribuidores de Premios, y de Premio Eterno sólo para los que crean en Él y Le sigan, muriendo en Su Divino Amor.