LXXII P.A.C.E.: Persecución Acaecida por Celo Eucarístico

P. Persecución
A. Acaecida:
C. Celo
E. Eucarístico.

Mis almas: La incomprensión acerca del celo eucarístico manifestado con celo divino de la salvación de las almas es generalmente incomprendido y rechazado, bajo la excusa de radicalismo. Pero Yo Soy el que Soy la Divina Eucaristía, y si por Mí no sentís el amor de una verdadera esposa que cuida del Amor de Su Eterno Esposo, es decir, el Amor de Mi iglesia Santa y Católica, no podéis ser verdaderos discípulos Míos.

El mundo no entiende este celo, esta manifestación fervorosa y también impulsada por una santa ira contra el pecado.

Vosotros no seáis incomprensivos hacia el celo eucarístico, todo lo contrario: Ved justificada la santa lucha en contra del tedio, de la tibieza para Conmigo. Ved justificadas las acciones que el mundo no comprende, porque carece del Amor Divino.

El mundo no Me conoce, no Me ama, no siente por Mí ese fervor, ese cuidado en atender a Mis peticiones, que son por el Infinito Honor que merezco, y para la Salvación vuestra, pues Yo Soy el que Soy el Único Dios con mi Padre y el Espíritu Santo, la Única Verdadera Divinidad.

No Me pongáis al lado de las religiones naturales, que proceden del hombre, y, por eso, como el ser mismo humano, tiene tantos errores, tantas equivocaciones y tantos pecados.

RecibidMe, pues he venido de parte de Mi Padre en Nuestro Mutuo Amor, para que vosotros tengáis Vida y Vida Sobreabundante.

Persecución: Autoridad Cautivando Elegidos

P. Persecución:
A. Autoridad
C. Cautivando
E. Elegidos.

Mis almas, hay muchas veces ocasiones en las cuales, la misma Autoridad, que viene de Mi Padre y de Mí y de Nuestro Mutuo Amor, el Espíritu Santo, se pone en contra de Nos, Que Somos el Único Dios Vivo y Verdadero, y a Mis seguidores, discípulos y discípulas Míos, los estiman como escoria, como deleznables, aborrecibles, porque no viven la Autoridad, que de Nos han recibido, con la gratitud, con la humildad, con el amor y la fe y plena confianza en Nos, que Somos el Principio y Fin de todas las cosas.

Por eso padecen injusticias Mis elegidos, en muchas ocasiones: Son reprendidos sin razón en muchas ocasiones, son perseguidos injustamente en muchas ocasiones, y, dando ellos testimonio de Mí, los toman a risa, se burlan de ellos y los toman por personas privadas de razón.

Pero Yo Soy la Eterna Sabiduría del Padre, Igual al Padre y al Espíritu Santo, y los premio, porque veo en ellos el celo divino por Nuestra Honra y Gloria, y que, por denunciar, anunciando Mi Evangelio, todo aquello que a Mi Evangelio se opone, son injustamente tratados, juzgados y perseguidos.

Por eso, Yo, Que Soy el Justo Juez, a su hora, voy a resarcirles de las injusticias que han padecido por Mi Amor.

Vosotros, corazones Míos, almas mías, que os sentís impulsados a repararMe, a reparar las ofensas que Yo he recibido y Mi Padre y Nuestro Espíritu Santo, al Ser Perseguido en las personas de Mis santos fieles y esforzados discípulos, ayudadles a ellos, pues Me ayudáis a Mí defendiendo una causa, no de delincuentes, sino de Santos, que en todo momento no quieren otra cosa más que el Reinado pleno, universal, en toda la sociedad, de Mi Divino Corazón, que es Corazón infinitamente Santo, infinitamente Poderoso, infinitamente Sabio.

Confiad en Mí, Yo he vencido al mundo.