M.I.S.S.A.

M.I.S.S.A. = Memoriale Ineffabile, Sacrificium, Sacramentum Amoris = Memorial Inefable, Sacrificio, Sacramento del Amor.

Nosotros vamos a la M.I.S.S.A., al Memorial Inefable, al Sacrificio, al Sacramento del Amor.

No vamos a las Oraciones, a las Ceremonias que preceden, preparan, acompañan y siguen a la Transubstanciación del pan y del vino, sino a la TRANSUBSTANCIACIÓN MISMA, a la Acción que Celebra Nuestro Señor Jesucristo de Su Propia Ofrenda u Oblación de Su Propio Cuerpo, Sangre y Agua, Alma y Divinidad y de Su Propia Persona Que Es Única y Exclusivamente Divina, ininterrumpidamente desde el Primer Instante de Su Encarnación, de Una Vez para Siempre, culminada en Su Cruz, Perpetuada eternamente y hecha Presente en las Manos del Sacerdote y en el Altar en el momento de la Consagración Eucarística.

La Santísima Misa (en latín Missa, que significa Enviada), es la Ofrenda, el Sacrificio, la Oblación Purísima, Infinitamente Santa, Inmaculada, Infinitamente Perfecta, Que el Eterno Padre y el Espíritu Santo, a través siempre de la Santísima Virgen María, de consuno con San José, nos envía.

LA SANTA MISA ES EL SACRIFICIO PERPETUO, LA OBLACIÓN, LA OFRENDA ENVIADA POR EL PADRE Y POR EL ESPÍRITU SANTO.

ESTA «OBLATIO MISSA» («OBLACIÓN ENVIADA») ES NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, DIOS Y HOMBRE VERDADERO, PERSONA ÚNICAMENTE DIVINA, IGUAL AL PADRE Y AL ESPÍRITU SANTO, UN SOLO Y ÚNICO DIOS VIVO Y VERDADERO EN LA INFINITA UNIDAD DE SU PADRE Y DEL AMOR MUTUO, INFINITO Y ETERNO DE AMBOS, QUE ES EL ESPÍRITU SANTO.

La Santa Misa, la Santa Enviada Ofrenda u Oblación, ha tomado, ha cargado sobre sí todas nuestras enfermedades; y, aunque Es La Infinita Salud en Su Alma y en Su Cuerpo, ha hecho el Milagro continuo, en Su Vida en la Tierra, de manifestarse, primero en todo parecido a nosotros menos en el pecado, y, ahora, parecido a un pan y a unas manifestaciones carentes, en la apariencia, de toda Su Infinita y Eterna Perfección.

Así aparece la MISA en Sí Misma, en cuanto a la apariencia de la pequeñez de pan y vino, y en las manifestaciones de Su Mismo Cuerpo Místico, es decir, en las manifestaciones oracionales y ceremoniales de Su Divino Culto, cargando con las enfermedades de todos para curarlas.

Así que en este último sentido o definición de MISA, la de Su Cuerpo Místico reunido en Divina Asamblea en unidad con la Iglesia Triunfante y Purgante, no podemos decir nunca de suyo que la MISA de un determinado MODO o RITO sea una Misa Mala, sino, por causa de la parte peregrina y purgante del Cuerpo Místico de la Misa, una MISA ENFERMA.

Por tanto, no un ORDEN DE LA MISA MALO, sino que está malo o enfermo, lo cual es muy distinto.