No maldigáis el bien, maldecid el mal

HORA SANTA CON NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

Mis almas, ¿cómo comprenderéis que bendecir a una pareja es bendecir a cada persona y no a la pareja? Si bendigo a cada persona, no bendigo a la pareja.

Yo no bendigo el adulterio, pues va en contra de Mi Infinita Santidad. Por eso no bendigo a una pareja de adúlteros, sería bendecir el pecado y Yo maldigo el pecado.

Me dirán:

«Señor, bendícenos, pues venimos a Ti los que nos hemos emparejado adúlteramente para que bendigas nuestro enlace, nuestra unión, pues por eso venimos la pareja adúltera: No venimos para que nos separes, sino para que nos «digas» que está «bien», o sea, para que nos «bendigas» como pareja que no se quiere separar, sino seguir viviendo adulterinamente emparejados».

Y Yo les contesto:

¿No os da vergüenza, no os da temor, pedirMe a Mí, que Soy Vuestro Dios y Señor en la Infinita Unidad de Mi Padre y de Nuestro Espíritu Santo, que Yo y Mi Mismo Padre y Nuestro Mismo Espíritu Santo, os «digamos» que está «bien» vuestra mala unión?

Yo no puedo «ben» «decir», Yo no puedo desdecirMe. Yo no puedo «decir» «bien» al mal, no puedo «bien» «decir» o «bendecir» lo malo que traéis.

Cuando vienen a Mí para que Yo bendiga a aquel varón y a aquella mujer que viven maritalmente sin ser verdaderos esposos en Mi Divina Presencia, ¿cómo se atreverán a pedirMe que Yo «diga» «bien» a lo que es malo? Yo y Mi Padre y Nuestro Espíritu Santo no queremos que vivan en la mentira, en el desorden, en el pecado, en la desobediencia a Nuestros Divinos Mandamientos.

Y si vienen a Mí dos hombres emparejados entre sí lujuriosamente, ¿cómo se atreven a pedirMe que Yo y Mi Padre y Nuestro Espíritu Santo les aplaudamos, les alabemos, les premiemos, les digamos «bien» «bien», es decir, los «bendigamos»?

Lo mismo si vienen a Mí dos mujeres libidosa y sodomíticamente emparejadas, ¿cómo se atreverán a blasfemar contra Nuestro Divino Nombre, pidiéndoNos Nuestra Aprobación, Nuestra Bendición, Nuestro Premio?

Vosotros, Mis Ministros Ordenados por Mí, tenéis el gravísimo deber de representarNos ante todo el universo.

¡Ay de vosotros, si bendecís lo que Yo y Mi Padre y Nuestro Espíritu Santo maldecimos!

¿Cómo pretenderéis salvaros, si bendecís lo que maldecimos y maldecís lo que bendecimos?

No maldigáis el bien, maldecid el mal. Amén.

25 de enero de 2024

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