Nonagésimos segundos Diálogos de Jesús con San Pedro Apóstol, Padre de los Apóstoles

Hijo Nuestro Muy Amado, Pedro Apóstol, Padre de los Apóstoles:

«TÚ ERES PEDRO, Y SOBRE ESTA PIEDRA EDIFICARÉ YO MI IGLESIA, Y LAS PUERTAS DEL INFIERNO NO PODRÁN CONTRA ELLA. A TI TE DOY LAS LLAVES DEL REINO DE LOS CIELOS. LO QUE ATES EN LA TIERRA, QUEDARÁ ATADO EN EL CIELO; Y LO QUE DESATES EN LA TIERRA, QUEDARÁ DESATADO EN EL CIELO» (Mateo 16, 19)

PRUEBA DE FIDELIDAD A CRISTO EUCARISTÍA

PEDRO: DÍ A LOS CORDEROS TODOS DE MI CELESTIAL REBAÑO QUE PEREGRINA AÚN POR LA TIERRA:

EL AMOR DE DIOS ABRE LA BOCA

HORA SANTA CON JESÚS SACRAMENTADO

«Como Mi Padre Me amó, así os he amado Yo; permaneced en Mi Amor». (Ver Juan 15, 9- 17)

«Mis almas:

En Mi Boca Siento Infinitamente a Mi Padre y a Nuestro Espíritu Santo.

Yo, a Mi Padre, no lo llevo a Mi Boca, sino que está en Mi Boca Humana y en Todo Mi Propio Ser Humano, lo Mismo Que En Mi Propio «YO», Que Es El Verbo o Conocimiento Que Mi Padre Tiene de Sí Mismo en Nuestro Eterno Presente Que Es Nuestra Propia Divinidad, pues Él y Yo Nos poseemos por Igual en Todo Mi Propio Ser Humano y En Toda Nuestra Propia Esencia Divina: Esencia Divina Que Es Toda La Misma Esencia Divina de Nuestro Mutuo y Eterno Amor, el Espíritu Santo, el Cual está infinita y eternamente en Mi Padre y en Mí.

Al deciros que Todo Mi Infinito y Eterno Padre está Tal Cual Es Todo Él Mismo en Mi Boca, debéis entender que Todo Nuestro Mutuo Amor Infinito y Eterno Está Igualmente en Mi Boca. Y porque Me tengo a Mí Mismo y a Mi Padre y a Nuestro Espíritu Santo infinita y eternamente en Mi Boca, en Mi Aliento, en Mis Respiraciones, en todo Mi Sacratísimo Cuerpo y en Toda Mi Sacratísima Alma, es por lo que basta Mi Boca, de donde brota toda Palabra Nuestra que hace posible la Creación, la Redención, la Santificación, Mi Eterno Reinado, independientemente de vuestras libertades, las cuales no serán jamás felices sino únicamente en Mi Boca, en Mí.

Todo Mi Propio Ser Humano Es Una Sola Boca Conmigo, Que Soy El Que Soy El Unigénito, el Hijo Único Engendrado por Mi Padre, el Hijo Único y Eterno de Mi Eterno Padre.

Es Mi Boca Humana Una Sola Realidad con Toda Mi Propia Sacratísima Humanidad y Conmigo Mismo para comunicaros en Participación, por Nuestra Divina Gracia y Misericordia, TODO LO NUESTRO.

Por eso os digo que abráis vuestras bocas: Os pido que abráis vuestras bocas para Mí, no para vuestras manos, sino para Mi Propio Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. «ABRE BIEN TU BOCA Y TE LA LLENARÉ» (Salmo 81, 10).

Por eso no podéis recibir la Comunión, es decir, Mi Cuerpo, Mi Alma, Mi Divinidad, Toda Mi Persona, Que Es Únicamente Divina, en vuestras manos; no podéis recibir la Comunión Conmigo, con Mi Padre, con Nuestro Espíritu Santo, en vuestras manos; no podéis recibir la Comunión Eucarística, la Común+Unión Que Yo Soy Conmigo Mismo y con Mi Padre y con Nuestro Espíritu Santo, en vuestras manos, pues vuestras manos no son parte directa de vuestro propio interior físico; sino que, por encima de todos vuestros propios miembros, lo más cercano a todo vuestro propio interior personal y espiritual son vuestras propias bocas, cada una de las cuales, cada una de vuestras propias bocas, es lo más unido que tenéis, en vuestro exterior, a vuestra propia comunicación con todo vuestro propio interior y entero ser.

Vuestras bocas significan toda vuestra personalidad: por ellas habláis, por ellas sois alimentados, por ellas se os mantiene la vida; también por vuestras bocas pasa vuestra respiración y vuestro hálito vital. Tapadas y obturadas totalmente vuestras bocas, no podríais vivir, acabaríais muriendo.

Por eso, entregaos a Mí, cuando vais a comulgar, abriendo vuestras bocas, como os lo he mandado de palabra y por escrito y como Mi Verdadera Iglesia, sin mezcla con el error, os manda como Mística, Divina y Virginal Esposa Mía, en contra de lo que los hombres os dicen.

Y, ¿HABRÁ ENFERMEDAD QUE ME VENZA?»