Nonagésimos sextos Diálogos de Jesús con San Pedro Apóstol, Padre de los Apóstoles

Hijo Nuestro Muy Amado, Pedro Apóstol, Padre de los Apóstoles:

«TÚ ERES PEDRO, Y SOBRE ESTA PIEDRA EDIFICARÉ YO MI IGLESIA, Y LAS PUERTAS DEL INFIERNO NO PODRÁN CONTRA ELLA. A TI TE DOY LAS LLAVES DEL REINO DE LOS CIELOS. LO QUE ATES EN LA TIERRA, QUEDARÁ ATADO EN EL CIELO; Y LO QUE DESATES EN LA TIERRA, QUEDARÁ DESATADO EN EL CIELO.» (Mateo 16, 19)

PRUEBA DE FIDELIDAD A MARÍA SANTÍSIMA, PARA MIS SACERDOTES

PEDRO: DÍ A LOS CORDEROS TODOS DE MI CELESTIAL REBAÑO QUE PEREGRINA AÚN POR LA TIERRA, DE PARTE MÍA, EN NOMBRE MÍO Y DE MI PADRE Y DE NUESTRO ESPÍRITU SANTO Y EN EL NOMBRE DE MI SANTÍSIMA MADRE Y DE NUESTRO PURÍSIMO CUSTODIO SAN JOSÉ:

6° CENÁCULO CON NUESTRA MADRE

SEXTA COMUNICACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA, LA MADRE DE DIOS, CON NOSOTROS, HACIENDO DE NUESTROS HOGARES, CASA SUYA, CASA DE ORACIÓN

«Hijos, vivid Conmigo, en estrecha Unión Divina con Mi Hijo Único, Jesucristo, Dios y Hombre Verdadero.

Aspirad a Él, suspirad porque entregue de inmediato en vuestras bocas Su Carne, Su Sangre, Su Alma, Su Divinidad. No Le pongáis vuestras manos sino vuestra boca, no Le retraséis Su Entrada a vuestro interior.

Él está siempre deseando entrar inmediatamente a vuestras bocas para entregarSe enseguida a todo vuestro interior, pues Su Reino está dentro de todo vuestro ser, dentro de todo vuestro espíritu.

EntregadLe todo vuestro interior, toda vuestra mirada interior, purificados por santas confesiones en el Sacramento de la Confesión, reconciliándoos Él Mismo Consigo, con Su Padre Eterno y con Su Mutuo y Eterno Amor, el Espíritu Santo.

Permaneced siempre con el deseo de comulgar, de recibir en vuestro interior, inmediata y crecientemente, de Él, de Sus Divinas Manos, Su Cuerpo, Su Sangre, Su Agua, Su Alma, Su Persona Que Es únicamente Divina y Toda Su Propia y Eterna Divinidad o Esencia Divina, Que Es la Misma Esencia Divina o Divinidad de Su Eterno Padre y del Espíritu Santo.

Que vuestro interior, que todo vuestro sentir, pensar, querer, estén suspirando por recibir constantemente, crecientemente a Mi Hijo Dios, Jesús, y, de esta manera, a Mi Padre Dios, y a Mi Esposo Dios, el Espíritu Santo, en vuestras bocas purificadas por la Santa Confesión Sacramental de vuestros pecados, con el dolor de haber ofendido a Su Divina Majestad, con el sincero arrepentimiento de todas vuestras culpas y con el propósito firme, cada vez más firme y verdadero, de estar antes infinitas veces dispuestos a morir que a volverLe ofender.»

18 de Marzo de 2.020