Novenos Diálogos de Jesús con San Pedro Apóstol, Padre de los Apóstoles

Mi Amado Pedro, Tú fuiste crucificado en Roma, corporalmente, y en Roma está tu Sagrado Sepulcro.

Yo tomo de Tu Sagrado Sepulcro la Piedra Viva que Tú eres, en cuerpo, -ahora martirizado y muerto por Mi Amor-, y en alma, -glorificada por Mí y por Mi Padre y por Nuestro Espíritu Santo, en los Cielos, en Nuestra Eterna Gloria-, y traslado esta Piedra Viva que Tú eres, que es tu propia persona, tu propio espíritu, y lo llevo sobrenaturalmente a los Fidelísimos Adoradores de la Trinidad: José y María, Amantísimos y Amadísimos Padres Tuyos y de Toda Mi Única Iglesia, que Es Una, Santa, Católica y Apostólica, para que Te traigan almas dóciles a tu Inmenso, Infalible e Inmutable Magisterio y que formen un Edificio Edificado por Mí sobre Ti, San Pedro Nuestro Muy Amado. Este Fiel Edificio Espiritual y Eclesial no podrá ser jamás destruido.