P.A.C.E. 16. Mansiones de Oración Admirativas Infusas Absortas

SEGUNDA PARTE DE LA PRIMERA PARTE

MANSIONES DE ORACIÓN
ADMIRATIVAS INFUSAS
ABSORTAS

JESUCRISTO NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS Y DE TODO EL UNIVERSO, A SUS ALMAS

Mis almas:

Mis Admiraciones Son Infinitamente Santas, Infinitamente Poderosas.

Si os dejáis hacer por Mis Admiraciones os santificáis.

Toda Mi Sacratísima Humanidad, Que Está Infinitamente Unida a Mí desde el Primer Instante de Mi Encarnación, Es Infinita Admiración.

Yo admiro Infinitamente a Mi Padre y Mi Padre Me Admira Infinitamente a Mí. AdmiradNos a Nos, Que Somos Uno con Nuestro Mutuo Amor, Que Es Nuestro Espíritu Santo, Al Cual Mi Padre y Yo Admiramos Infinitamente y Eternamente.

Las Tres Divinas Personas Nos Admiramos Mutuamente, Infinitamente, Eternamente.

Nos Miramos, Nos Amamos, Nos Admiramos en Nuestra Propia y Única Esencia Divina o Divinidad.

Sed, almas Nuestras, imitadoras Nuestras como hijos e hijas muy queridos.

AdmiradNos y tendréis Vida, Vida Sobreabundante.

MiradNos, AmadNos, AdmiradNos, quedaos siempre en una Mirada Sencilla y Continua y Creciente de Contemplación Nuestra, de Amor Nuestro, de Admiración Nuestra.

Admirad Nuestra Esencia Divina, Nuestra Propia Substancia Divina, es decir, Nuestra Naturaleza Divina o Nuestro Propio Ser Dios, el Único Dios Vivo y Verdadero Que Somos Mi Padre y Yo y Nuestro Espíritu Santo, Que lo llenamos todo, lo invadimos todo, lo penetramos todo, lo transcendemos todo, pues con nada ni con nadie Nos confundimos,

Nos diferenciamos infinita y eternamente de todo lo que hemos creado o podríamos crear.

AmadNos, AdmiradNos. Somos Vuestro Único Dios, Vuestro Único Creador, Vuestro Único Redentor, Vuestro Único Santificador, Vuestro Único Salvador y Glorificador.

Es para bien vuestro y Honra y Gloria Nuestra.

No queremos que os perdáis eternamente en el infierno, cosa que desgraciadamente sucedería si os amáis y admiráis a vosotros mismos y a los demás seres en la mentira, en el error, en el pecado, no teniendo en cuenta la Verdad Que Somos Nos, El Que Es El Todopoderoso Amador Vuestro desde Toda Nuestra Eternidad y para Toda Nuestra Eternidad, es decir, en Nuestro Eterno Presente, en Nuestra Propia Y Eterna Esencia Divina.

Os amamos. Hijos e Hijas Nuestras: Que eternamente podáis recibir la exclamación, la admiración Nuestra que recibió la mujer cananea, a la cual Mi Padre y Yo y Nuestro Espíritu Santo le dijimos: «OH MUJER, QUÉ GRANDE ES TU FE. QUE SE CUMPLA COMO HAS CREÍDO».

Aprended de NUESTRA SANTÍSIMA MARÍA a poner toda vuestra admiración, toda vuestra alegría en Nos.

Proclamad con Ella: «MI ALMA GLORIFICA AL SEÑOR, Y MI ESPÍRITU SE ALEGRA EN DIOS, MI SALVADOR».