P.A.C.E. 24. Mansiones de Oración Ascensionales Infusas Absortas

SEGUNDA PARTE DE LA PRIMERA PARTE

MANSIONES DE ORACIÓN
ASCENSIONALES INFUSAS
ABSORTAS

JESUCRISTO NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS Y DE TODO EL UNIVERSO, A SUS ALMAS

Mis almas:

Mi Poder Es Eterno e Infinito. Yo Le doy a Mi Cuerpo y Alma, desde el Primer Instante de Mi Encarnación, Todo Mi Poder, Toda Mi Propia Gloria, la Misma de Mi Padre y de Nuestro Mutuo Amor, Que Es Nuestro Espíritu Santo.

Mi Propio Cuerpo y Mi Propia Alma podrían haber brillado con Toda la Potencia Infinita de Mi Propio Ser Dios, El Único Dios en la Infinita y Eterna Unidad de Mi Padre y de Nuestro Espíritu Santo, desde el Primer Momento de Mi Encarnación.

Sin embargo hice en la Tierra el continuo Milagro de no manifestar todo Mi Propio Esplendor Divino que a Mi Propio Cuerpo y a Mi Propia Alma les Es Propio, y, a la vez, el Milagro de que Mi Propio Cuerpo y Mi Propia Alma, teniendo y conteniendo infinitamente Todo Cuanto Yo Soy Como Dios, no obstante sintiese el peso eterno de todos los condenados en el Infierno, el Dolor Inmenso de todos los del Purgatorio y los indecibles sufrimientos de toda la humanidad de todos los tiempos.

Yo, a la vez que estaba en la Tierra, llenándolo y llevándolo todo como Dios Que Yo Soy, y con la omnipotente virtud Infinita y poder infinito de Mi Propio Cuerpo y de Mi Propia Alma, estaba siempre con Mi Padre y Nuestro Espíritu Santo, en Nuestra Propia Gloria.

Mi Padre y Yo y Nuestro Espíritu Santo, Somos Infinitamente Inseparables, Somos Un Solo Dios, Una Sola y Única Divinidad Viva y Verdadera en Nuestra Inmortal Trinidad de Personas: Mi Padre y Yo y Nuestro Espíritu Santo.

Mi Poder de ascender a todos los espacios y al Cielo, a Nuestra Gloria, lo tuve siempre, Infinito, en Mi Propio Cuerpo y en mi Propia Alma.

Yo Mismo Soy la Infinita Ascensión.

Mi Altura Es Divina, Infinita, Eterna.

Yo Soy El Que Soy La Infinita, Divina y Eterna Extensión, en la Infinita, Divina y Eterna Unidad de Mi Padre y de Nuestro Espíritu Santo.

El universo, en toda su extensión, no es nada en comparación de Nuestra Esencia Divina, en comparación de Nuestra Divina y Eterna Extensión, Que, llenándolo todo, invadiéndolo todo, penetrándolo todo, lo transcendemos todo, porque Mi Padre y Yo y Nuestro Espíritu Santo, Somos El Infinitamente y Eternamente e Inmutablemente DISTINTO a todo lo creado o creable por Nos.

DE NADA DEPENDEMOS, mientras que todo depende de Nos.

Yo Subo Mi Cuerpo y Mi Alma a Mi Padre desde el Primer Momento de Mi Encarnación, aunque hice en la Tierra el CONTINUO Milagro de no manifestar ESTA CONTINUA ASCENSIÓN DE MI CUERPO Y DE MI ALMA A MI PADRE EN TODA SU INFINITA REALIDAD Y PLENITUD, sino que quise mostrar MI INFINITO Y DOLOROSO DESCENSO, por vosotras, Mis almas y por vuestra Eterna Salvación, HACIA VOSOTRAS.

El DÍA en que Yo os mostré algo de Mi Propia Infinita y Eterna Ascensión de Mi Propio Cuerpo y de Mi Propia Alma a Mi Padre, el día de Mi Gloriosa Ascensión a los Cielos de Mi Cuerpo y de Mi Alma, RECORDADLO siempre y VIVIDLO.

Yo quiero que, unidos a Mí, unidos a Mi Cuerpo y a Mi Alma, participéis, más y más, del Divino Misterio de Mi Ascensión Gloriosa.

Quiero que viváis Conmigo Mi Ascensión, dada en participación, por Nuestra Divina Gracia y Misericordia, a vosotras, Mis almas.

Así lo queremos y os lo queremos conceder, libre y gratuitamente, Mi Padre y Yo y Nuestro Espíritu Santo, almas muy queridas Nuestras.

PedidLe a NUESTRA SANTÍSIMA MARÍA, MADRE DIVINA MÍA, INMACULADA CONCEPCIÓN, REINA Y MADRE VUESTRA, que os AYUDE a PONER EN NOS, todo vuestro NATURAL, todo vuestro ser, todos vuestros sentidos y potencias, así como todo vuestro propio ESPÍRITU PERSONAL, o sea, toda vuestra persona, es decir, el «yo» de cada una de vosotras, almas Mías, almas Nuestras muy amadas, EXPERIMENTÁNDOME A MÍ, MÍSTICA Y VERDADERAMENTE, DENTRO DE VOSOTRAS, ABSORTAS EN NOS: EXPERIMENTANDO MI PROPIA Y DIVINA Y ETERNA ASCENSIÓN GLORIOSA DE MI ADORABILÍSIMO CUERPO Y DE MI ADORABILÍSIMA ALMA, con Mi SANTÍSIMA MADRE, POR MEDIO de LA PROPIA ASUNCIÓN GLORIOSA EN CUERPO Y ALMA A LOS CIELOS, DE ELLA MISMA, CON ELLA MISMA, EN ELLA MISMA. AMÉN.

Proclamad, con Mi SANTÍSIMA MADRE:

«MI «ALMA» GLORIFICA AL SEÑOR, Y MI «ESPÍRITU» SE ALEGRA EN DIOS, MI SALVADOR».