P.A.C.E. 25. Mansiones de Oración Mínimas Infusas No Absortas

PRIMERA PARTE DE LA SEGUNDA PARTE DEL TRATADO DE ORACIÓN CONTEMPLATIVA INFUSA

MANSIONES DE ORACIÓN
MÍNIMAS INFUSAS
NO ABSORTAS

JESUCRISTO NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS Y DE TODO EL UNIVERSO, A SUS ALMAS.

Mis almas:

Yo Me he hecho CARNE INMACULADA E INFINITAMENTE SANTA, SIN DEJAR DE SER DIOS, para Purificar, Santificar y Divinizar crecientemente vuestra carne.

En estas espirituales MANSIONES MÍNIMAS de Divina Unión Conmigo y con Mi Padre y con Nuestro Mutuo y Eterno Amor Infinito, Que Es Nuestro Espíritu Santo, OS QUIERO DAR A EXPERIMENTAR la Infinita Santidad Que Es Mi Carne, o sea, la Santidad sin término de Mi Propio Cuerpo y de Mi Propia Alma.

Podéis llamar «MÍNIMAS» a estas espirituales Mansiones de ORACIÓN CONTEMPLATIVA que MI PADRE Y YO Y NUESTRO ESPÍRITU SANTO deseamos, más y más, participaros libre y gratuitamente, porque ES LO MÍNIMO que os queremos dar, en comparación de lo que podemos iros dando de ELLO MISMO, más y más a vosotras, almas muy amadas Nuestras, si Nos sois y permanecéis FIELES a Nuestra Divina Voluntad.

Os amamos, almas Nuestras, os amamos.

En estos estados o espirituales Mansiones Divinas de ORACIÓN o Divina Unión Conmigo y con Mi Padre y con Nuestro Espíritu Santo, el alma, fiel a Nos, —que no olvida Nuestro Divino Misterio Trinitario, sin Cuya Fe Verdadera en Nos, Uno en Esencia y Trino en Personas, no podría agradarNos—, busca sin cesar mirarMe a Mí en Mi Adorabilísima Carne, esto es, En Mi Cuerpo infinitamente Santo, en Mi Alma Infinitamente Santa, o sea, en la Contemplación de Mi Propia Sacratísima Humanidad, comenzando así a hacer lo MÍNIMO o sucintamente NECESARIO para tener Verdadera Unión con Nos.

Por eso se llaman estos estados de ORACIÓN, MANSIONES MÍNIMAS, pues, como «MÍNIMO», tenéis necesidad de contemplar con FE DIVINA Y CATÓLICA Mi Adorabilísima Humanidad, por medio de la Cual os damos a participar, si Nos sois fieles, Nuestra Propia y Eterna Divinidad.

PedidLe a NUESTRA SANTÍSIMA MARÍA, MADRE DIVINA MÍA, INMACULADA CONCEPCIÓN, REINA Y MADRE VUESTRA, que os AYUDE a PONER EN NOS, todo vuestro NATURAL, todo vuestro ser, todos vuestros sentidos y potencias, así como todo vuestro propio ESPÍRITU PERSONAL, o sea, toda vuestra persona, es decir, el «yo» de cada una de vosotras, almas Mías, almas Nuestras muy amadas, EXPERIMENTÁNDOME A MÍ, MÍSTICA Y VERDADERAMENTE, DENTRO DE VOSOTRAS: EXPERIMENTANDO MI PROPIA Y ADORABILÍSIMA ALMA, MI PROPIO Y ADORABILÍSIMO CUERPO, con Mi SANTÍSIMA MADRE, POR MEDIO de SU INMACULADO CORAZÓN. AMÉN.

Proclamad, con Mi SANTÍSIMA MADRE:

«MI «ALMA» GLORIFICA AL SEÑOR, Y MI «ESPÍRITU» SE ALEGRA EN DIOS, MI SALVADOR».