Primeros Diálogos de Jesús con San Pedro Apóstol, Padre de los Apóstoles

Querido hijo, Pedro, Piedra sobre la Cual Yo he edificado, sigo edificando y edificaré por siempre Mi Iglesia, Mi Templo, Mi Cuerpo Místico, Mis Corderos, Mis Ovejas.

Tú reinas Conmigo en el Cielo. Yo no te he destronado. Tú haces Mis Veces, te he dado el Poder Divino de Apacentar, Nutrir, a Toda Mi Grey de todos los pueblos, de todos los tiempos.

Bien sabes tú que tienes el grave deber de transmitirMe a todos Mis Corderos, a todas Mis Ovejas, y a todas las ovejas que aún no son de Nuestro Redil.

Hemos de ir a todas las almas, sean de las creencias que sean, para sacarlas de sus errores y traerlas a Mí, Que Soy el Buen Pastor, el Señor, el Único Dios en la Infinita Unidad de Mi Padre y de Nuestro Espíritu Santo, Que Es El Infinito y Eterno Amor Que Mi Padre y Yo Nos Tenemos desde Toda Nuestra Eternidad, para Toda Nuestra Eternidad, en Nuestro Eterno Presente.

En ningún momento podrás dejar de AnunciarMe a todos. Todo el mundo ha de saber que tú eres Mío, Representante Mío, y que no Obras por tu cuenta.

Todo el mundo ha de saber que Yo te envío para que Me Anuncies Tal y Como Yo Soy, con toda claridad.

Todo el mundo ha de saber a través de ti y de los que tú y Yo enviamos, que no hay otra religión, que no hay otro modo de agradar a Dios más que creyendo viva y verdaderamente en Mí, Que Soy el Único Mesías anunciado por Nuestro Antiguo Testamento o Antigua Alianza, la Cual ha dado paso a la Perfecta y Definitiva Alianza de Dios con toda la humanidad, Sellada con Mi Divina Sangre.