Quincuagésimos Diálogos de Jesús con San Pedro Apóstol, Padre de los Apóstoles

Hijo Nuestro Muy Amado, Pedro Apóstol, Padre de los Apóstoles:

Mi Iglesia Es Designada por la expresión «Mujer Elegida», de la Cual habla Mi Predilecto Apóstol Juan Evangelista. Mi Iglesia, Hija de Mi Santísima MADRE, Que ES LA REINA Y SEÑORA EMINENTÍSIMAMENTE ELEGIDA, LA ELEGIDA Y ESCOGIDA ANTES DE TODOS LOS SIGLOS, LA MUJER POR ANTONOMASIA, LA QUE ES LA INMACULADA CONCEPCIÓN, LA ASUNCIÓN GLORIOSA, LA VIRGINIDAD PERPETUA, LA REALEZA DIVINA, LA PLENITUD DE TODAS LAS GRACIAS, LA MATERNIDAD DIVINA, LA CORREDENCIÓN, LA MEDIACIÓN ENTRE MI DIVINO CORAZÓN DE ÚNICO MEDIADOR INFINITO Y ETERNO Y EL UNIVERSO ENTERO.

MI MADRE ES LA ABOGADA PERPETUA ANTE MÍ, ANTE MI PADRE, ANTE NUESTRO ESPÍRITU SANTO, POR MÍ, CONMIGO, EN MÍ, Y POR NUESTRO ESPÍRITU SANTO, CON NUESTRO ESPÍRITU SANTO, EN NUESTRO ESPÍRITU SANTO.

ELLA ES LA PLENITUD DE TODOS LOS TIEMPOS, LA INAGOTABLE EN TODOS LOS DONES, EN TODOS LOS PRIVILEGIOS, EN TODAS LAS GRACIAS MÍAS Y DE MI PADRE Y DE NUESTRO ESPÍRITU SANTO.

DE MI MADRE, NUNCA DIRÉIS BASTANTE, sino que siempre os quedaréis cortos.

Ella, en la Iglesia Mía y Verdadera, en Mi Única Iglesia, en la Auténtica Católica, CALLA, como MADRE MÍA Y DE MI IGLESIA, para enseñar a la Misma Iglesia y a todos cómo han de CALLAR, a fin de no dar oídos a voces extrañas, sino al Único Dios Vivo y Verdadero, Que YO SOY, en la Infinita y Eterna Unidad de Mi Padre y de Nuestro Espíritu Santo.

La MUJER, por eso, como Representación de Mi Única Iglesia y de Mi SANTÍSIMA MADRE, HA DE CALLAR en Nuestros Templos, en la Liturgia Mía y de Mi Padre y de Nuestro Espíritu Santo, para enseñar a todos el VERDADERO Y SOBRENATURAL SILENCIO QUE PROCEDE DE LA VERDADERA Y SOBRENATURAL UNIÓN CONMIGO, CON MI PADRE Y CON NUESTRO ESPÍRITU SANTO, del Cual Divino Silencio han de estar todos llenos, invadidos, penetrados y transcendidos, para que el Culto Que Nos tributan Nos sea agradable.

ESTE ES, EN LA REUNIÓN LITÚRGICA, EL GRAN MINISTERIO, EL GRAN DEBER, LA GRAN MISIÓN DE LA MUJER FIEL A NUESTRO DIVINO QUERER.

ASÍ, PERSEVERANDO LA MUJER EN ESTA DIVINA MISIÓN, PODRÁ SALVAR, POR NUESTRA DIVINA GRACIA Y MISERICORDIA, A LOS ELEMENTOS DIVERSOS DE MI IGLESIA, DEL TERRIBLE NAUFRAGIO O PÉRDIDA DE LA FE DIVINA Y CATÓLICA Y DE LA CONSIGUIENTE CONDENACIÓN ETERNA.