Septuagésimos quintos Diálogos de Jesús con San Pedro Apóstol, Padre de los Apóstoles

Hijo Nuestro Muy Amado, Pedro Apóstol, Padre de los Apóstoles:

«TÚ ERES PEDRO, Y SOBRE ESTA PIEDRA EDIFICARÉ YO MI IGLESIA, Y LAS PUERTAS DEL INFIERNO NO PODRÁN CONTRA ELLA. A TI TE DOY LAS LLAVES DEL REINO DE LOS CIELOS. LO QUE ATES EN LA TIERRA, QUEDARÁ ATADO EN EL CIELO; Y LO QUE DESATES EN LA TIERRA, QUEDARÁ DESATADO EN EL CIELO» (Mateo 16, 19)

PRUEBA DE FIDELIDAD PARA MIS SACERDOTES

PEDRO: DÍ A LOS CORDEROS TODOS DE MI CELESTIAL REBAÑO QUE PEREGRINA AÚN POR LA TIERRA, DE PARTE MÍA, EN NOMBRE MÍO Y DE MI PADRE Y DE NUESTRO ESPÍRITU SANTO:

INSTRUCCIONES DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, EL BUEN PASTOR, EN ESPECIAL A SUS MINISTROS:

Qué Dolor para Mi DIVINO CORAZÓN veros como ovejas sin pastor, porque YO SOY el ÚNICO y VERDADERO PASTOR de todas las almas, de todos los corazones, de todas vosotras, mis criaturas; pero he querido que cooperen CONMIGO estos amigos MÍOS a los que he concedido MIS DIVINOS PODERES SACERDOTALES, para que ellos, actuando en MI PROPIA PERSONA, que es ÚNICAMENTE DIVINA, hagan posible la aplicación de MI PROPIA REDENCIÓN y SALVACIÓN a todas las almas.

Mas, como estéis empeñados en no pastorear, MINISTROS MÍOS, con la ÚNICA DOCTRINA QUE YO SOY EN LA UNIDAD DE MI PADRE Y DE NUESTRO ESPÍRITU SANTO, y no mezclando mi propio SER DIVINO con el pensamiento humano, no podréis nunca ejercer bien vuestro propio Ministerio.

Renunciad al mundo, renunciad al demonio, renunciad a la carne; revestíos de MÍ, QUE SOY EL QUE SOY EL ÚNICO DIOS VIVO Y VERDADERO, EN LA UNIDAD DE MI PADRE Y DE NUESTRO MUTUO AMOR, EL ESPÍRITU SANTO.

¿Qué os cuesta venir a estar CONMIGO las más extensas horas que podáis, CONTEMPLANDO MI ROSTRO en el Sagrario?

Si os llenáis de MÍ y procuráis PONER SILENCIO en los templos MÍOS,

si dais gracias a MI DIVINO NOMBRE tras recibirMe en la Sagrada Comunión,

si os sentáis al confesionario las horas que yo os inspire, en beneficio de MIS almas, esperándolas como YO las espero a través de vosotros, pues el ORDEN SACERDOTAL, que lleváis impreso en vuestro ser, atrae Mi Presencia Sacerdotal Suma y Eterna, para trabajar a las almas y llenarlas de NUESTRA PROPIA DIVINIDAD, la MÍA, QUE ES LA MISMA de MI PADRE y de NUESTRO ESPÍRITU SANTO,

SI ME SOIS ENTERAMENTE FIELES,

MI IGLESIA EN LA TIERRA SE MANIFESTARÁ ESPLENDOROSA EN TODA SU ESENCIA DE DIVINA SANTIDAD.

Mas si os dedicáis, no a lo que es propio de vuestro Orden Sacerdotal, no me estáis dando la Gloria que Yo quiero, y estáis dejando abandonadas a las almas que os encomiendo.

Os ruego humildemente, hijos míos, que volváis a ser los guardianes de Mis Templos, que paséis la mayor parte del día en Mis Templos, administrando el Sacramento de la Divina Reconciliación, administrándoLo debidamente, con la gracia que YO doy, por el ORDEN SACERDOTAL, para discernir a las almas, para consolarlas y llenarlas de mi DIVINO NOMBRE, para llenarlas de MI SABIDURÍA, de mi propia Divinidad.

Pues, Ministros Míos, no cejéis en el intento de una conversión continua hacia MÍ, que SOY LA VERDAD, y no permitáis ninguna profanación de Mi DIVINA EUCARISTÍA.

ENSEÑAD en MIS TEMPLOS, y por donde vayáis, todo lo que Yo os manifiesto, os doy a conocer, os enseño y os mando que comuniquéis al mundo.

No mezcléis la Verdad con la mentira.

No mezcléis lo santo con los demonios, esto nunca es posible.

Rechazad la mentira, rechazad a los demonios, y venid a Mí.

Quiero que os salvéis, no os condenéis, y no seáis instrumentos de condenación para Mis almas.