Septuagésimos sextos Diálogos de Jesús con San Pedro Apóstol, Padre de los Apóstoles

Hijo Nuestro Muy Amado, Pedro Apóstol, Padre de los Apóstoles:

«TÚ ERES PEDRO, Y SOBRE ESTA PIEDRA EDIFICARÉ YO MI IGLESIA, Y LAS PUERTAS DEL INFIERNO NO PODRÁN CONTRA ELLA. A TI TE DOY LAS LLAVES DEL REINO DE LOS CIELOS. LO QUE ATES EN LA TIERRA, QUEDARÁ ATADO EN EL CIELO; Y LO QUE DESATES EN LA TIERRA, QUEDARÁ DESATADO EN EL CIELO» (Mateo 16, 19)

PRUEBA DE FIDELIDAD A MARÍA SANTÍSIMA PARA MIS SACERDOTES

PEDRO: DÍ A LOS CORDEROS TODOS DE MI CELESTIAL REBAÑO QUE PEREGRINA AÚN POR LA TIERRA, DE PARTE MÍA, EN NOMBRE MÍO Y DE MI PADRE Y DE NUESTRO ESPÍRITU SANTO Y EN NOMBRE DE MI SANTÍSIMA MADRE:

7° CENÁCULO CON NUESTRA MADRE.

SÉPTIMA COMUNICACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA, LA MADRE DE DIOS, CON NOSOTROS, HACIENDO DE NUESTROS HOGARES, CASA SUYA, CASA DE ORACIÓN

«Hijos, pedidme que os enseñe a comulgar.

Dios Hijo Mío desea ir a vuestro interior directamente, con Sus Propias y Divinas Manos.

Él Mismo os dice:

«Tomad y comed todos de Él, porque esto es Mi Cuerpo».

Sí, hijos Míos, Mi Dios Hijo no deja nunca de decíroslo. Constantemente os lo dice.

Es Mandato Suyo y de Mi Dios Padre y de Mi Dios Espíritu Santo, pues Son Un Solo Dios Único, Vivo y Verdadero. No hay otro Dios. Esto os piden las Tres Divinas Personas, Que Son Un Solo Dios.

Sólo tomando «del Cuerpo» de Dios Hijo Mío, como las Tres Divinas Personas os piden, tendréis Vida y Vida Sobreabundante.

No os dice Mi Dios Hijo, al presentaros Su Cuerpo, que Lo toméis o Le toméis, sino que, «Diciéndoos Mi Hijo, -y con Él Mismo, Su Eterno Padre y el Mutuo Amor de Ambos, Que Es el Espíritu Santo-, que toméis todos de Él, de Su Cuerpo, -y, por lo tanto, De Mi Hijo, de Sus Manos, de Su Propia Persona-, ya os está diciendo que no Le podréis agotar jamás, ni en toda la eternidad, pues Su Cuerpo, lo mismo que Su Sangre y Su Alma y toda Su Propia y Sacratísima Humanidad, son Inagotables, ya que Su Persona, es decir, el «YO» de este Cuerpo, de esta Sangre y Agua, de esta Alma, Es Persona Divina, el Hijo Único del Padre, Igual al Padre y al Espíritu Santo.

Además, observad que os manda que toméis de Él, continuamente, pues Su Mandato es continuo, para toda la eternidad; y, por ello, Todo Dios Único, Trinidad Santísima, os manda abrir vuestra boca, vuestro interior, para ir tomando de Mi Hijo, de Su Cuerpo, de Su Sangre y Agua, de Su Alma, de Su Divinidad, en cada momento más, más y más, y no sólo en el momento de comulgar sacramentalmente, sino antes de la Sagrada Comunión, en la Sagrada Comunión y después de la Sagrada Comunión, continuamente, crecientemente, sin interrupción.

Y tomad de Él, más y más, De Su Infinita Plenitud, y, a la vez, no de vuestras propias manos, sino de Él, de Él Mismo, de Sus Divinas Manos, a través siempre de Mi Maternidad Divina y de Mi Siempre Lleno de Mí, San José; y, a través de Nosotros, por medio de las Manos Ungidas, Consagradas por el Sacramento del Orden Sacerdotal de Nuestros Ordenados, cuyas Manos Las usamos como Representantes de las Manos de Nuestro Dios, para que Dios, con Sus Divinas Manos, Se os dé continua y crecientemente a vosotros en Divina y Eterna y Celestial Comida».