Sexagésimos novenos Diálogos de Jesús con San Pedro Apóstol, Padre de los Apóstoles

Hijo Nuestro Muy Amado, Pedro Apóstol, Padre de los Apóstoles:

«TÚ ERES PEDRO, Y SOBRE ESTA PIEDRA EDIFICARÉ YO MI IGLESIA, Y LAS PUERTAS DEL INFIERNO NO PODRÁN CONTRA ELLA. A TI TE DOY LAS LLAVES DEL REINO DE LOS CIELOS. LO QUE ATES EN LA TIERRA, QUEDARÁ ATADO EN EL CIELO; Y LO QUE DESATES EN LA TIERRA, QUEDARÁ DESATADO EN EL CIELO» (Mateo 16, 19)

PRUEBA DE CARIDAD PARA MIS SACERDOTES

PEDRO: DÍ A LOS CORDEROS TODOS DE MI CELESTIAL REBAÑO QUE PEREGRINA AÚN POR LA TIERRA, DE PARTE MÍA, EN NOMBRE MÍO Y DE MI PADRE Y DE NUESTRO ESPÍRITU SANTO:

Mis Sacerdotes:

Mi Padre y Yo y Nuestro Espíritu Santo, Que Somos el Único Dios Vivo y Verdadero, os tenemos puestos a prueba, EN LA CARIDAD, para vuestro Eterno Bien y el de Vuestras almas, las que os hemos querido encomendar especialmente y a todas, en general.

AMADME A MÍ. Me tenéis en Vuestras Manos, no Me dejéis.

NO ME DEJES, NO ME DEJES, SACERDOTE.

Hijos Míos Sacerdotes, tenedMe un gran AMOR, el AMOR DE MI PADRE A MÍ Y MI AMOR A MI PADRE.

Este Amor Nuestro, Que Es Nuestro Espíritu Santo, tenédMelo.

Entonces veréis que no debéis dejar en manos de los que no han recibido Vuestro Sacramento del Orden Sacerdotal, MI CUERPO, MI SANGRE Y AGUA, MI ALMA, MI DIVINIDAD, QUE ES TODA LA MISMA DEIDAD O DIVINIDAD O ESENCIA O SUBSTANCIA DIVINA DE MI MISMO Y ETERNO PADRE Y DE NUESTRO MISMO ESPÍRITU SANTO.

Entonces os daréis cuenta.

Que sea vuestro amor total TRANSFORMADO en el Amor Infinito y Eterno Que Mi Padre y Yo Nos Tenemos sin principio ni fin, desde toda Nuestra Propia Eternidad y para Toda Nuestra Propia Eternidad, en Nuestro Eterno Presente.

Entonces os daréis cuenta de VUESTRO ORDEN SACERDOTAL, de Su Dulcísima Exigencia de SER DESARROLLADA, en ADORACIÓN y ALABANZA NUESTRA y en SALVACIÓN ETERNA de las almas, TODA SU PROPIA VIRTUALIDAD.

¡QUÉ GRANDE Y HERMOSA ES LA VIRTUALIDAD DEL SACRAMENTO DEL ORDEN SACERDOTAL QUE HABÉIS RECIBIDO!