Sexagésimos terceros Diálogos de Jesús con San Pedro Apóstol, Padre de los Apóstoles

HIJO NUESTRO MUY AMADO, PEDRO APÓSTOL, PADRE DE LOS APÓSTOLES:

«TÚ ERES PEDRO, Y SOBRE ESTA PIEDRA EDIFICARÉ YO MI IGLESIA, Y LAS PUERTAS DEL INFIERNO NO PODRÁN CONTRA ELLA. A TI TE DOY LAS LLAVES DEL REINO DE LOS CIELOS. LO QUE ATES EN LA TIERRA, QUEDARÁ ATADO EN EL CIELO; Y LO QUE DESATES EN LA TIERRA, QUEDARÁ DESATADO EN EL CIELO» (Mateo 16, 19)

SON MIS LLAVES.

YO ABRO Y NADIE PUEDE CERRAR.

YO CIERRO Y NADIE PUEDE ABRIR.

YO NO ME CONTRADIGO A MÍ MISMO.

SOY EL MISMO AYER, HOY Y POR LOS SIGLOS.

DÁNDOTE LAS LLAVES DE MI REINO, YO NO ME QUEDO SIN ELLAS.

ES MÁS, TÚ NUNCA PUDISTE NI PODRÁS JAMÁS ABRIR, SI YO NO ABRO.

NI PUDISTE NI PODRÁS JAMÁS CERRAR, SI YO NO CIERRO.

SIN MÍ, NADA PUEDES.

POR ESO, DI A TUS SUCESORES EN LA TIERRA QUE NO SE ATREVAN A BENDECIR LO QUE YO MALDIGO, NI SE ATREVAN A MALDECIR LO QUE YO BENDIGO.

¡AY DE QUIENES OBRAREN EN CONTRA DE MI DIVINO QUERER!

SE HACEN INDIGNOS DE MÍ, Y MIS ALMAS LOS DESCUBREN, Y PIDEN POR SU CONVERSIÓN Y ETERNA SALVACIÓN, Y POR LA CONVERSIÓN Y ETERNA SALVACIÓN DE QUIENES LES SIGUEN.

QUE NO SE APARTEN DE LA UNIÓN SOBRENATURAL CONTIGO, PUES ERES PIEDRA FUNDAMENTAL SOBRE LA CUAL HE EDIFICADO, EDIFICO Y EDIFICARÉ TODA MI CATÓLICA Y ÚNICA IGLESIA, QUE ES UNA, SANTA, APOSTÓLICA Y PERSEGUIDA.

QUE PIDAN TODOS HUMILDEMENTE LA PROPIA CONVERSIÓN Y LA DE TODA LA HUMANIDAD, PARA QUE NO VAYAN AL LUGAR DE LOS TORMENTOS ETERNOS Y ESE ESTADO DE REBELDÍA PARA SIEMPRE CONTRA MÍ, CONTRA MI PADRE, CONTRA NUESTRO MUTUO Y ETERNO AMOR, QUE ES NUESTRO ESPÍRITU SANTO.

NOS, TRINIDAD BEATÍSIMA, EL ÚNICO DIOS VIVO Y VERDADERO, QUEREMOS QUE TODOS LOS SERES HUMANOS SE SALVEN Y NOS VEAN, NOS CONOZCAN CARA A CARA PARA SIEMPRE, POR TODA LA ETERNIDAD.

NO QUEREMOS QUE NUESTRAS CRIATURAS LAS ALMAS SE CONDENEN EN EL FUEGO ETERNO, DONDE ES PARA SIEMPRE EL LLANTO Y EL RECHINAR DE DIENTES (Lucas 13, 28).

MAS NO TODOS QUIEREN CREER EN NOS, ESPERAR EN NOS, ESCUCHARNOS, OBEDECERNOS.

EN UNA PALABRA: NO TODOS QUIEREN LA ETERNA SALVACIÓN.