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Tercera Transmisión del Unigénito Jesucristo Nazareno, Glorioso León de Judá, a Pedro Romano

Si quieres ayudarMe a transformar toda la humanidad según mi Divino Corazón, como es tu deber, recógete en Mí, proclama a todos la necesidad de que se recojan en Mí, creyendo firmemente en Mi Persona, que es únicamente Divina, y dando ejemplo de cómo hay que recoger vuestros sentidos del cuerpo y vuestras potencias del alma, con todo vuestro propio pensar, recordar, querer y obrar, en Mi Divino Amor.

Estad siempre contemplando, tú y todos mis ministros, Mi Propio Rostro.

Yo Soy El Que Soy el Hijo único y Eterno del Padre; y con ÉL y con Nuestro Mutuo, Infinito y Eterno Amor, Que Es El Que Es Nuestro Espíritu Santo, Somos el Único Dios Vivo y Verdadero.

ContempladNos.

Somos Uno, la Infinita y Eterna Unidad, sin Principio ni fin, el Eterno Presente, el Único Dios Vivo y Verdadero. Somos El Infinito y Eterno Amor.

Cada Una de Nuestras Tres Divinas Personas dice: Yo Soy El Que Soy.

Yo Soy El Que Soy El Padre Eterno de Mi Único y Eterno Hijo.

Yo Soy El Que Soy Jesucristo, El Hijo Eterno de Mi Único y Eterno Padre

Yo Soy El Que Soy El Espíritu Santo, El Amor Único, Mutuo y Eterno del Eterno Padre a Su Eterno Hijo Jesucristo y de Su Único y Eterno Hijo Jesucristo a Su Único y Eterno Padre.

Bendición del Sumo Pontífice León XIV