Transformación en Cristo

El alma que se sienta maternal, únase al Alma de Jesús, Nuestro Dios, y se sentirá espiritual, transformada, divinizada.

El alma que se sienta paternal, únase al Alma de Jesús, Nuestro Dios, y se sentirá espiritual, transformada, divinizada.

El corazón que se sienta maternal, únase al Corazón de Jesús, Nuestro Dios, y se sentirá espiritual, transformado, divinizado.

El corazón que se sienta paternal, únase al Corazón de Jesús, Nuestro Dios, y se sentirá espiritual, transformado, divinizado.

El cuerpo que se sienta maternal, únase a Jesús, Dios hecho Carne, únase al Cuerpo de Dios, Infinitamente Santo, llagado por nuestros pecados, y se sentirá espiritual, transformado, divinizado.

El cuerpo que se sienta paternal, únase a Jesús, Dios hecho Carne, únase al Cuerpo de Dios, Infinitamente Santo, llagado por nuestros pecados, y se sentirá espiritual, transformado, divinizado.

El espíritu humano, es decir, el «yo» de cada alma humana -que es como la cabeza del alma, un solo ser con el alma- que se sienta maternal, únase al «YO ÚNICO» o «PERSONA ÚNICAMENTE DIVINA» del Alma y Cuerpo de Jesús, Nuestro Dios, QUE ES ESPÍRITU PERSONAL UNIGÉNITO O HIJO ÚNICO DEL ETERNO PADRE, IGUAL AL PADRE Y AL ESPÍRITU SANTO, y se sentirá espiritual, transformado, divinizado.

El espíritu humano, es decir, el «yo» de cada alma humana -que es como la cabeza del alma, un solo ser con el alma- que se sienta paternal, únase al «YO ÚNICO» o «PERSONA ÚNICAMENTE DIVINA» del Alma y Cuerpo de Jesús, Nuestro Dios, QUE ES ESPÍRITU PERSONAL UNIGÉNITO O HIJO ÚNICO DEL ETERNO PADRE, IGUAL AL PADRE Y AL ESPÍRITU SANTO, y se sentirá espiritual, transformado, divinizado.

F.A.T.I.M.A.

6 de Octubre de 2.019.