Undécimas Confidencias de Jesús a Sus Obispos de todos los tiempos

1. «Obispos Míos, ¿de quién dependéis? ¿No dependéis infinitamente de Mí y de Mi Padre y de Nuestro Espíritu Santo? A vosotros, ¿qué os importan los ídolos? Sólo os debe importar Nuestra Divina Voluntad.

2. Quiero que estéis en una continua y mística Celebración de Mis Divinos Misterios. Vivid Mi Santa Misa continuamente. Vivid Mi Santa Comunión continuamente. Entregaos de lleno a Mí, día y noche.

3. Si Yo os dijera que deis Mi Cuerpo, Mi Sangre, Mi Alma, Mi Divinidad en la boca del alma preparada para recibirMe, ¿no Me obedeceríais? Jamás os diré que Me entreguéis a sus manos.

4. Entonces, ¿por qué obedecéis al mundo, al demonio y a la carne, permitiendo que Yo no sea entregado al interior, a las bocas, que para esto principalmente las he creado? ¿Qué os ha ocurrido? ¿Quién os ha engañado?

5. Si preguntáis a los enemigos de vuestras almas, al mundo, al demonio, a la carne, de qué manera quieren ellos que deis Mi Sagrada Comunión, os dirán que en la mano, pues los enemigos de vuestras almas son Mis contrarios, Mis enemigos. Pero ¿les haréis caso a ellos o a Mí?

6. Al no obedecerMe a Mí, hacéis daño a toda la humanidad. Como creen Mis Sacerdotes y Diáconos que han de obedeceros en todo, les hacéis tropezar, y, como consecuencia, enfermáis, a muchos, en sus almas y en sus cuerpos.

7. ¿No os da lástima, no os da pena, no os destroza el alma el mal tan grave que con ello provocáis en Mis almas y en toda la creación?

8. Ese mal es inmensamente peor que el virus que tanto os asusta.

9. Corregíos antes de que sea tarde y ordenad lo que Yo ordeno, en todo, y prohibid todo lo que Yo prohibo. Así devolveréis a la Tierra la Luz y la Sal que la ilumina y le ayuda a ser preservada de la corrupción».