Yo actúo en Mi Iglesia

I. EN MI IGLESIA, YO SOY QUIEN ACTÚO EN TODO Y LO ACTÚO TODO, EN LA INFINITA UNIDAD DE MI PADRE Y DE NUESTRO ESPÍRITU SANTO.

1. En Nuestra Iglesia, la que Yo y Mi Padre y Nuestro Espíritu Santo edificamos sobre LA PIEDRA, PEDRO, que está en Roma, en Su Santo Sepulcro, actuamos la Santísima Trinidad, de tal manera que, por más saltadores y bandidos, por más falsos pastores o lobos que hubiera, YO NO HUYO, YO ME QUEDO, NO PUEDEN CONTRA NOSOTROS.

2. Por más que quieran derrocar NUESTRA PROPIA Y ÚNICA IGLESIA Y NUESTRA SANTA MISA, NUESTRO SACRIFICIO, NUESTRA OFRENDA, NUESTRA OBLACIÓN, no lo podrán conseguir.

3. Me decís: «El día en que cambien lo que no se puede expresar de otra manera, como es la Fórmula de la Consagración Eucarística, las Divinas Palabras Tuyas, Señor, Tus Palabras de la Transubstanciación Eucarística, ¿habrá Santa Misa?»

4. Yo os digo que entonces no actuarán como Ministros Míos, pero Yo no dejo de CELEBRAR MI ETERNA MISA, y quienes se unan a ELLA, A MI MISA, recibirán los frutos propios de ELLA, los frutos de Nuestra Redención.

5. Lo permito, de consuno con Mi Padre y con Nuestro Espíritu Santo, para haceros mayor bien, para haceros más espirituales, para que os unáis con más intensidad a Mí, Que Soy El Sumo y Eterno Sacerdote, la Suma y Eterna Víctima, el Sumo y Eterno Altar.

6. Cuando esto ocurriere, o ya desde ahora mismo, uníos a la Santa Misa Eterna Que no dejo de CELEBRAR desde el primer instante de Mi Encarnación, culminada en Mi Cruz, perpetuada en el Cielo eternamente y hecha presente en aquellos altares de la Tierra y Sacerdotes que Me sean fieles.

7. Pero mientras haya TRANSUBSTANCIACIÓN, no me dejéis, no Me dejéis, no os vayáis de Mí, pues estoy siendo azotado por las muchas irreverencias, sedMe fieles en esas Misas en las que tanto se Me ofende, permaneced con Mi Madre a Mis Pies, a los Divinos Pies Crucificados, al Pié de Mi Santísima Cruz, consolándoMe: Vuestro ejemplo, vuestra oración, vuestro sacrificio, podrá convertir a muchos Pastores, a muchas Almas Consagradas, a muchos Fieles.

8. Estad de tal manera en esas MISAS PROFANADAS, en esos Terribles Calvarios, que NADIE PUEDA CREER QUE CONSENTÍS EN LO QUE ALLÍ SE ESTÁ PERPETRANDO.

9. Pareceos así a Mi Santísima Madre, en Sus Dolores al pié de Mi Cruz, como aprendían de Ella a estar Conmigo, y no con Mis enemigos, San Juan y las Piadosas Mujeres.

10. Mientras esté Yo Sacrificado, Crucificado, Inmolado, Sacramentado en esos templos profanados, en esos templos convertidos en verdugos Míos, como en el Calvario, quedaos Conmigo, perseverad Conmigo en Mis pruebas, y no os rasguéis las vestiduras, como los fariseos hipócritas, pues todos, de vosotros mismos, sois pecadores.

11. Aprended de Mi Madre Dolorosa, a perseverar Conmigo en Mis Pruebas.

12. Ella, la Inmaculada Concepción, no Me abandona. Mientras los Sacerdotes pronuncien Mis Palabras de la Consagración Eucarística, con Mi Propia Intención, Ella Me entrega a las manos consagradas de Mis Sacerdotes, a través de Nuestro Purísimo Custodio San José, para ser consolado, adorado por vosotros, y para ir a vuestras bocas, a vuestro interior como Verdadero Alimento Sacrificial y Supersubstancial.

II. EN LA QUE NO ES MI IGLESIA, YO NO SOY QUIEN ACTÚO, PUES NO SOY CABEZA DE ESA MAL LLAMADA IGLESIA.